Los filtros para objetivos forman parte del equipo de los fotógrafos desde hace décadas, pero la forma de acoplarlos a los objetivos ha evolucionado.
El sistema tradicional utiliza una rosca para fijar el filtro directamente en la parte frontal del objetivo. Los sistemas magnéticos ofrecen otro enfoque: permiten colocar y quitar los filtros sin tener que enroscarlos cada vez.
¿Significa eso que un sistema es siempre mejor que el otro?
No necesariamente. La verdadera diferencia está en cómo trabajas y en lo que necesitas durante una sesión.
Filtros de rosca: el sistema tradicional
Los filtros de rosca se colocan directamente en la parte frontal del objetivo, girándolos hasta fijarlos.
Es un sistema sencillo, conocido y práctico, especialmente si piensas usar el mismo filtro durante la mayor parte de la sesión.
La diferencia se nota más cuando quieres cambiar de efecto varias veces. Tienes que quitar un filtro y colocar el siguiente antes de seguir fotografiando.
Eso no es necesariamente un problema.
Simplemente requiere algunos pasos adicionales.
Filtros magnéticos: otra forma de trabajar
Con un sistema magnético, la principal diferencia está en cómo se conecta el filtro al objetivo.
Una vez instalado el sistema magnético compatible en el objetivo, puedes colocar y quitar filtros sin tener que enroscarlos cada vez.
Esto puede ser especialmente útil al experimentar con distintos efectos creativos durante una misma sesión.
Quieres probar un filtro.
Lo colocas.
La escena cambia.
Lo quitas o pruebas otro.
El proceso se vuelve más inmediato y te permite seguir experimentando mientras fotografías.
La diferencia se hace evidente durante una sesión
Cuando tienes tiempo de sobra para preparar una fotografía, unos segundos adicionales pueden parecer poco importantes.
Pero una sesión real puede ser distinta.
La luz cambia. El sujeto se mueve. A veces aparece un reflejo interesante o surge una nueva composición en apenas unos segundos.
En esos momentos, la forma de trabajar con tus filtros puede influir en la fluidez de tu proceso creativo.
Para los fotógrafos que mantienen el mismo filtro durante la mayor parte de una sesión, un sistema de rosca puede funcionar perfectamente.
Para quienes disfrutan experimentando con distintos efectos mientras fotografían, una conexión magnética puede hacer más cómodo el cambio entre filtros.
¿Y la seguridad de sujeción?
La rapidez no debería ser el único factor al elegir un sistema.
Un filtro de rosca se conecta mecánicamente al objetivo cuando se instala correctamente. En un sistema magnético, el filtro se mantiene en su sitio mediante la conexión entre componentes compatibles.
En ambos casos, es importante usar componentes compatibles y comprobar que todo esté bien colocado antes de empezar a fotografiar.
Tu elección debe darte la confianza necesaria para centrarte en la imagen, no en el equipo.
¿Y si tus objetivos usan distintos tamaños de filtro?
No todos los objetivos utilizan el mismo diámetro frontal de filtro.
Puede que tengas varios objetivos con distintos tamaños de filtro y quieras usar el mismo filtro creativo en todos ellos.
Aquí es donde los anillos adaptadores pueden simplificar tu montaje. Permiten adaptar ciertos diámetros de objetivo a un tamaño principal de filtro compatible.
Esto puede ayudarte a evitar comprar el mismo filtro creativo en varios tamaños y facilitar la creación de un sistema alrededor de los objetivos que ya utilizas.
Entonces, ¿cuál deberías elegir?
No hay una única respuesta válida para todos los fotógrafos.
Los filtros de rosca ofrecen un sistema tradicional y sencillo, mientras que los filtros magnéticos pueden hacer más cómodos los cambios de filtro durante una sesión.
La elección adecuada depende de tus necesidades, de tu equipo y de cómo prefieres trabajar.
Lo importante no es elegir el sistema «mejor», sino el que te permita crear con más comodidad.
Explora nuestros filtros creativos, descubre ambos sistemas y encuentra la opción que mejor se adapte a tu forma de fotografiar.

